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Prevención de lesiones por movimientos repetitivos

En la mayoría de los empleos es muy común que los trabajadores sufran afecciones como fatiga muscular, sobrecarga y dolor, las cuales se traducen en lesiones, como consecuencia de movimientos repetitivos de músculos, huesos, articulaciones y nervios de alguna parte del cuerpo.

Lesiones comunes

Las lesiones más comunes ocasionadas por movimientos repetitivos son tres, todas trastornos musculoesqueléticos en mano y muñeca:

Síndrome del túnel carpiano
Compresión del nervio mediano en la muñeca, lo que provoca dolor, hormigueo y adormecimiento de la mano. Hay una serie de actividades que se asocian a esta afección, las cuales implican la torsión y extensión repetida de la muñeca, así como realizar maniobras de presión con los dedos o la palma, como afilar, lijar, teclear, empaquetar, remachar, martillar y pulir, por mencionar las más comunes; es por esto que algunas de las profesiones con más riesgos de lesiones por movimientos repetitivos, son los cocineros, carpinteros y cajeros.

Tenosinovitis
Esta lesión se debe a la acumulación de líquido sinovial, lo cual provoca dolor que puede llegar a impedir el movimiento de la muñeca. Surge por realizar trabajos manuales que requieran ejercer fuerza o presión con la muñeca, como afilar, coser, pulir, cortar, atornillar y usar alicates, etc.

Tendinitis
La tendinitis de muñeca es una inflamación de los tendones por tensión de los mismos durante tareas que implican vibraciones o doblado, por lo que las principales tareas a las que se es atribuye son las de empaquetar, usar alicates y el trabajo con prensas.

Factores de riesgo

Por tal motivo, los mayores factores de riesgo que debemos tomar en cuenta son los siguientes:

  • Mantenimiento de posturas forzadas de la muñeca y los hombros.
  • Aplicación de fuerza manual excesiva.
  • Ciclos de trabajo repetidos.
  • Tiempos de descanso insuficientes.

Medidas preventivas

  • Evaluar los riesgos por movimientos repetitivos en un puesto, así como sus consecuencias. La mayoría de los puestos no evalúan, ya que el departamento encargado no lo considera necesario; sin embargo, todos los que impliquen movimientos repetitivos por más de una hora, deben ser analizados para así poder conocer con datos objetivos si la empresa se está viendo afectada por este problema. Es importante aclarar que una tarea no determina el riesgo, sino el uso que el trabajador hace de sus extremidades a lo largo del día, considerando todas las tareas a realiza.
  • Capacitar a los trabajadores acerca de los riesgos a los que están expuestos en su trabajo, hacerlos conscientes de las consecuencias de los movimientos repetitivos que tendrán que realizar e indicarles a través de programas la forma correcta en la que deben realizarlos para trabajar con una mayor seguridad.
  • Adaptar el mobiliario de cada puesto de trabajo tomando en cuenta la ergonomía, con el fin de que este se realice cómodamente, sin tener que hacer algún tipo de sobreesfuerzo.
  • Evitar posiciones incómodas y procurar mantener en la medida de lo posible una buena postura: la mano alineada con el brazo, la espalda recta y los hombros relajados, en posición de reposo.
  • Evitar movimientos repetitivos por un lapso prolongado, principalmente lo que implican ejercer presión, así como flexionar y rotar extremidades. No se debe realizar el mismo movimiento durante más del 50% de la duración de la jornada laboral, por lo que se recomienda hacer pausas para descansar, así como alternar tareas para hacer uso de diferentes músculos.
  • Emplear las herramientas adecuadas según el tipo de trabajo que se realice y mantenerlas en óptimas condiciones, de manera que no se tenga que compensar alguna deficiencia con un esfuerzo adicional.
  • Realizar chequeos médicos cada cierto tiempo, según el trabajo lo requiera, con el fin de detectar posibles lesiones musculoesqueléticas de manera oportuna y controlar las causas de manera oportuna.
  • Utilizar el Equipo de Protección Personal (EPP) con las características y medidas ideales, como guantes bien ajustados a las manos y que no disminuyan la sensibilidad; casco que proteja contra impactos de objetos en caída y dieléctricos, según sea el caso y calzado industrial mecánico, eléctrico, químico o térmico.

Fuente

blogseguridadindustrial.com

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